...La división de las células es relevante en el cáncer? Por Berta Canal de Torres, estudiante Pre-doctoral en el grupo del Dr. Francesc Posas

Berta Canal
Berta Canal

Los humanos, como todos los seres vivos, estamos formados por distintos tipos de células ya sean musculares, epiteliales, intestinales o neuronales, que en conjunto permiten al cuerpo desarrollar todas sus funciones.

Como nosotros, las células nacen, crecen, envejecen y mueren. La mayoría de nuestras células tienen la capacidad de dividirse y crear así dos nuevas células hijas. El paso esencial para que una célula se divida es la duplicación de su ADN o genoma que asegura que ambas células hijas reciban exactamente el mismo ADN que la célula de la que provienen. El ADN es como un gran libro que contiene las instrucciones que permitirán a la célula crear los elementos necesarios para desempeñar sus funciones. El ADN de una célula contiene diferentes regiones o genes que se activan o inactivan en función de las necesidades de cada momento. Por ejemplo, un cierto grupo de genes se activará para asegurar que la célula crezca, mientras que otro grupo será necesario para que ésta ejerza su función. Dado que las células viejas o dañadas son continuamente eliminadas del organismo, la división de las células nos permite mantener un número suficiente de células sanas y jóvenes para seguir realizando correctamente todas las funciones.

El control de la división celular es un proceso complejo regulado por señales que pueden provenir del exterior y/o del interior de las propias células. Existe un grupo de genes que se encarga de controlar que la división celular se lleve a cabo sin errores, a una velocidad adecuada y además coordinada con las señales que provienen del exterior de la célula. Sin embargo, durante la vida de una célula, su ADN puede ser modificado o mutado por la acción de elementos externos como la radiación solar, el humo del tabaco o los coches o la acción de algunos virus y bacterias, entre otros. Además, cuando las células copian su ADN para poder dividirse, frecuentemente cometen errores. Aunque la mayoría de estos errores son reparados por una maquinaria encargada de la reparación del ADN, en algunos casos, la célula es incapaz de repararlos. Entonces este ADN defectuoso se duplica y puede ser transferido a la célula hija.

Las mutaciones o cambios de los genes pueden no tener grandes efectos sobre el funcionamiento de la célula en general, dependiendo de la zona del ADN donde se produzcan. En otros casos, por el contrario, las mutaciones pueden causar graves alteraciones en las células, siendo el origen de una gran variedad de enfermedades, entre ellas el cáncer. Pero, ¿por qué se padece cáncer si las células tienen genes capaces de reparar su ADN y controlar su división? Si la mutación recae sobre un gen que se encarga de controlar la división celular, entonces esta célula no podrá controlar bien cuando debe o no debe dividirse y puede convertirse en una célula que se divida sin control y sea el origen de un cáncer. Así pues, se denomina cáncer al conjunto de enfermedades en las que algunas células anómalas se dividen sin control y además adquieren la capacidad de invadir otras zonas del cuerpo. La división descontrolada de las células origina cúmulos de células en regiones concretas del cuerpo, que se denominan tumores. La investigación científica centra sus esfuerzos en encontrar medicamentos capaces de impedir que las células cancerígenas sigan dividiéndose, además de eliminarlas del organismo. Además, el estudio de los mecanismos concretos por los cuáles las células regulan su división y reparan el ADN es esencial para poder orientar los esfuerzos de los investigadores y generar medicamentos que actúen sobre estos mecanismos de control.

Berta Canal de Torres, estudiante Pre-doctoral en el grupo del Dr. Francesc Posas

 

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