...Se ha aprobado un nuevo medicamento para el tratamiento de la Atrofia Muscular Espinal? Por Dr. Juan Valcárcel

Dr. Juan Valcárcel
Dr. Juan Valcárcel

Culminaban con ello 15 años en los que se funden investigación fundamental de calidad, visión industrial, activismo social y flexibilidad administrativa para dar lugar a la primera terapia efectiva para esta patología, que afecta en España a uno de cada 10.000 nacimientos.

Uno de los protagonistas de esta historia de éxito es el científico de origen uruguayo Adrian Krainer, que durante su tesis doctoral en la Universidad de Harvard comenzó a estudiar una asombrosa característica de nuestros genomas. El genoma es el texto en el que están escritas las instrucciones -genes- que sirven para construir y mantener nuestro organismo. Lo asombroso es que los mensajes que generan nuestros genes aparecen interrumpidos por texto sin sentido. Para descifrar los mensajes genéticos, en forma de moléculas de ácido ribonucleico (ARN), nuestras células han de eliminar las partes superfluas y unir las que tienen significado. Como si para entender este artículo hubiera que unir la primera frase de cada párrafo y eliminar el resto.

La Atrofia Muscular Espinal se produce por un defecto en una de las proteínas necesarias para llevar a cabo este proceso de corta-pega de nuestros mensajes genéticos. Es todavía hoy un misterio por qué un defecto en esta proteína, causada por una mutación en el gen SMN1, afecta principalmente a las neuronas motoras.

Después de establecer su propio grupo de investigación en el legendario Laboratorio de Cold Spring Harbor, cerca de Nueva York, Krainer trató de entender una curiosidad más bien marginal a la causa de la enfermedad: la razón por la cual otra copia del mismo gen -SMN2- no podía suplir totalmente la carencia de función del gen SMN1. Era realmente difícil prever, incluso para los especialistas en este campo, si este conocimiento acerca del mecanismo molecular detallado de un gen aparentemente inútil podría conducir algún día a una terapia. Es más, la aproximación experimental que adoptaron Krainer y su grupo, basada en la utilización de pequeñas moléculas de ARN complementarias a los mensajes genéticos, había dado resultados más bien decepcionantes en otras aplicaciones biotecnológicas.

Gracias a financiación tanto pública como de asociaciones de familias afectadas por la enfermedad, la intuición, la dedicación y el rigor de los esfuerzos de Krainer y su equipo comenzaron a dar sus frutos: el gen "inútil" producía suficiente cantidad de proteína para revertir características de la enfermedad en células en cultivo y en modelos animales. Pero todo este espíritu innovador y desarrollo científico habrían caído en saco roto sin una financiación adecuada para sistematizar estos estudios de alto coste.

Afortunadamente la compañía de California Ionis Pharmaceuticals, que ya había apostado por este tipo de tecnología, desarrolló y probó en colaboración con Krainer modificaciones de las moléculas de ARN hasta obtener compuestos de mayor eficacia y estabilidad que permitían soñar con su aplicación en pacientes. Una apuesta de riesgo apoyada por inversores bien informados y en la que jugó un importante papel el tinerfeño Frank Rigo, actualmente uno de los directores científicos de la empresa.

Sin embargo ni los fondos públicos, ni los recaudados por asociaciones de familias afectadas, ni siquiera el apoyo de Ionis Pharmaceuticals, eran suficientes para afrontar los enormes costes de los ensayos clínicos en pacientes. Las grandes compañías farmacéuticas priorizan a menudo sus ensayos clínicos en base al posible mercado futuro del medicamento, que en el caso de la Atrofia Muscular Espinal es relativamente limitado. Aquí entró en juego la compañía norteamericana Biogen, con tradición en el desarrollo de tratamientos de vanguardia para enfermedades neurológicas, que estableció un acuerdo con Ionis Pharmaceuticals para financiar la fase más costosa de ensayos clínicos, que demostraron la eficacia del tratamiento.

Un último escollo para la comercialización del nuevo tratamiento era la aprobación por las autoridades reguladoras. La FDA, sensible a las necesidades de los pacientes y a la inexistencia de un tratamiento, decidió agilizar el proceso de evaluación de los ensayos clínicos, generalmente muy largo y exhaustivo, autorizando protocolos prioritarios y flexibles diseñados para enfermedades infantiles raras. El resultado fue la aprobación el pasado 23 de diciembre y la salida al mercado de este tratamiento para el beneficio general de los pacientes y sus familias.

Estos resultados no sólo son buenas noticias para los enfermos de Atrofia Muscular Espinal, sino que pueden servir también de inspiración para el diseño de tratamientos similares para otras enfermedades genéticas o adquiridas, incluidas alteraciones cardiovasculares y procesos tumorales. Deberían servir también como inspiración para la acción conjunta de investigadores, asociaciones de pacientes e industria biotecnológica y farmacéutica en nuestro país.

Lo que nos lleva a una reflexión final. Esta oportunidad terapéutica, que ofrece esperanza y mejorará las vidas de miles de pacientes con Atrofia Muscular Espinal, no hubiese sido posible sin el apoyo de las familias y la visión de empresas e inversores; pero su fundamento último reside en la valentía intelectual de investigadores que aspiraban a entender en profundidad el funcionamiento de la naturaleza, incluso en aspectos aparentemente marginales al descubrimiento de una cura. ¿Cuándo vale la ciencia? La ciencia vale siempre. Siempre que esté bien hecha.


Juan Valcárcel es investigador ICREA y de la Fundación Botín en el Centro de Regulación Genómica de Barcelona y presidente de la RNA Society.

 

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