...Una longevidad excepcional está asociada a ciertas variantes genéticas? Por Dr. Tim Cash, Investigador Post-doctoral en el grupo del Dr. Manuel Serrano

Dr. Tim Cash
Dr. Tim Cash

Todo el mundo sabe que el ambiente tiene un papel importante en la longevidad de los humanos. No obstante, la diversidad genética también puede tener efectos importantes.

Gracias a las investigaciones realizadas en gemelos, es sabido que los genes contribuyen un 25-30% a la supervivencia hasta los ochenta años y además otras investigaciones han demostrado que hermanos de personas con más de 100 años tiene una probabilidad 17 veces mayor de cumplir 100 años ellos mismos. El gran reto es encontrar esos genes que contribuyen a la longevidad y para ser más exactos, ya que todos tenemos los mismos genes, encontrar las variantes genéticas de los genes de la longevidad. En este campo de investigación se suele distinguir entre 'variantes comunes' en la población (presentes en más del 1% de la población) y 'variantes de poca frecuencia' (<1%). Un trabajo reciente ha propuesto que la presencia de 281 variantes genéticas comunes puede prever si alguien va a llegar a ser centenario. Sin embargo, todavía no sabemos mucho acerca de la contribución de las variantes genéticas de poca frecuencia. Por eso, iniciamos un estudio para hallar dichas variantes asociadas con una longevidad excepcional.

Para empezar, encontramos 3 familias en España que mostraban una longevidad excepcional. En cada familia, uno de los hermanos tenía al menos 103 años y los otros al menos 97 años. Debe mencionarse que sólo 1 de cada 5.000 personas alcanza los 100 años de edad, por lo que, estas familias representan casos muy especiales. Obtuvimos ADN de la sangre de 7 individuos de las 3 familias y secuenciamos todos sus genes para encontrar las variantes de poca frecuencia que estaban compartidas entre hermanos y, aún más importante, que estaban compartidas entre las familias. Sólo un gen, de los aproximadamente 25.000 genes del genoma humano, el gen APOB resultó tener variantes de poca frecuencia en los 7 individuos analizados.

APOB es un buen candidato para considerarse un gen de longevidad por muchas razones. Primero, otro gen, APOE, tiene variantes comunes que han sido asociadas irrefutablemente con la longevidad. Al igual que APOB, la función de APOE es la de transportar grasa en la sangre desde el hígado a los tejidos periféricos. Segundo, mutaciones en APOB resultan en un síndrome llamado hipobetalipoproteinemia, una condición que ha sido asociada a una alta longevidad. Además, analizamos la presencia de las variantes de APOB en 207 casos de personas centenarias y, aunque sin ser estadísticamente significativo, también estaban enriquecidas en este grupo comparado con la población normal.

Además de las variantes en APOB, hallamos variantes de poca frecuencia compartidas entre hermanos en cada familia. Algunas variantes están localizadas en genes que pueden afectar longevidad según estudios en modelos animales, incluyendo los genes PGC1-alpha, NCOR1 and RAD51. Ahora mismo, estamos investigando las consecuencias biológicas de estas variantes y las de APOB en experimentos para saber cuales tienen efectos más importantes sobre la longevidad. Nuestra investigación es sólo el comienzo de la búsqueda de la clave que determina la longevidad y que está escondida en nuestro código genético personal.

Por Dr. Tim Cash, Investigador Post-doctoral en el grupo del Dr. Manuel Serrano.

 

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