Fecha: 14-08-2011

El Nansa Intercultural en el Valle del Nansa, una cita consolidada en su cuarta edición

Los seis conciertos del Nansa Intercultural han vuelto a tener una gran acogida por el público, en gran medida foráneo, a pesar del mal tiempo y de las dificultades de acceso para algunas de las citas.

La iniciativa promovida por la Fundación Botín en el marco de su Programa Patrimonio y Territorio, y desarrollada en colaboración con el Festival Internacional de Santander en iglesias del valle del Nansa y Peñarrubia, llegó este verano a su cuarta edición con un sugestivo ciclo dedicado al Canto Llano.

Desarrollado en estos primeros días de agosto, en las iglesias de algunos de los pueblos más hermosos del idílico valle, sonó la mística del canto que impregnó a toda la Edad Media de emociones culturales diversas a través de una forma característica de cantar, la "monodia", cauce expresivo para lo religioso y para lo profano, canto plano sin aditivos instrumentales con el que el culto cristiano configuró la música de las iglesias cristianas de Oriente y Occidente, y sus liturgias de alto valor intercultural a lo largo de esta edad histórica, en palabras de Luciano González Sarmiento.

Las iglesias de Nuestra Señora de la Natividad, en Puente Pumar (Polaciones); de Santa Eulalia, en Cabanzón (Herrerías); de Santa María, en Sobrelapeña (Lamasón); de San Pedro, en Cicera (Peñarrubia); y de San Pedro, en Celis (Rionansa) y en Tudanca (Tudanca), han sido los escenarios para los seis conciertos del ciclo, uno por cada municipio incluido en el Programa Patrimonio y Territorio.

Los recitales han sido de canto bizantino a cargo del grupo griego Idimelon; de canto mozárabe por el grupo francés Ensemble Organum; mientras que la famosa cantante serbia Divna Ljubojevic acompañada del Coro-Studio Melòdi mostró las delicias del canto eslavo en la iglesia de Sobrelapeña. El domingo 7 el grupo español Alia Mvsica cantó las nostalgias del canto judeo español bajo el expresivo título de «el alma lastimada », mientras que Celis y su Iglesia de San Pedro fue testigo del punto más álgido del canto llano, el canto greogoriano, que fue ofrecido por los monjes de la Scola Gregoriana de Brujas.

Como repasa González Sarmiento, el epílogo de este ciclo monódico fue la actuación del grupo Hesperion XXI, dirigido por el prestigioso violista Jordi Savall, y que recorrió en peregrinaje del alma la monodia instrumental que desde el canto llano a las estampidas fue testigo de la diversidad cultural del medioevo europeo.

Nansa Intercultural es una propuesta cultural y festiva cuya finalidad es promover la interculturalidad, convirtiendo la naturaleza y la cultura de un valle tan entrañable como el Nansa en punto de encuentro para el conocimiento y el placer compartidos.

 

 

Logo de Fundación Botín