Fecha: 24-02-2015

Homenaje a Arturo de Córdova, el icono de la llamada Época de Oro del Cine Mexicano

Del 27 de febrero al 24 de marzo la Fundación proyecta un ciclo compuesto por ocho películas, coordinado por Richard Peña, director emérito del New York Film Festival.

Ciclo de cine, Fundación Botín

Nota de prensa completa  -  Programa del ciclo (pdf)

Arturo de Córdova es admirado por interpretar el papel de galán atormentado en más de cien películas, y fue fundamental en obras clave de directores como Buñuel, Gavaldón o Bracho, entre otros.

La selección de los films y la coordinación del ciclo ha estado a cargo del director emérito del New York Film Festival y profesor de Estudios Cinematográficos de la Universidad de Columbia, Richard Peña, que considera a Córdova como un "extraordinario artista", de los más "grandes del cine en español".

Este ciclo, que contará con entrada gratuita hasta completar aforo, acogerá las películas La diosa arrodillada, de Roberto Gavaldón (27 de febrero); Cielito Lindo, de Robert O'Quigley y Roberto Gavaldón (3 de marzo); El pirata y la dama, de Mitchell Leisen (6 de marzo); Crepúsculo, de Julio Bracho (10 de marzo); Dios se lo pague, de Luis César Amadori (12 de marzo); El rebozo de Soledad, de Roberto Gavaldón (17 de marzo), Él, de Luis Buñuel (19 de marzo) y Los peces rojos, de José Antonio Nieves Conde (24 de marzo).

La obra del genial Arturo de Córdova fue fruto de sendas retrospectivas en el Festival de cine de Morelia (México) y en Los Ángeles (EEUU). Ahora, la Fundación Botín recupera parte del programa de estos homenajes para dar a conocer al público cántabro el trabajo de uno de los grandes intérpretes del cine hispano.

Dueño de una dicción perfecta, fruto de su profesión de periodista y de una voz profunda y aterciopelada, Arturo de Córdova pronto se hizo muy popular entre los oyentes de su programa de radio, lo que unido a su atractivo físico le proporcionó la oportunidad de hacer cine.

Siendo mexicano, su ligero acento argentino - consecuencia de sus años de estancia en ese país siendo un niño- llamó poderosamente la atención del público. Sus papeles protagonistas interpretando a galanes de ciudad con pasados turbios le llevaron a la fama también en España, Argentina e incluso Hollywood.

Ganó tres premios Ariel al Mejor Actor (los 'Óscar' mexicanos) en diferentes momentos de su carrera y, a lo largo de su trayectoria, fue un artista cuya presencia fue fundamental para el éxito de las obras clave de directores como Buñuel, Gavaldón o Bracho, entre otros.

De Córdova murió en México el año 1973, después de haber participado en más de cien películas. Su última década coincidió, por desgracia, con la implosión del cine mexicano, con lo que fueron pocos los papeles dignos de su talento. Sin embargo, este galán, poseedor de una voz profunda, de sonoros matices y de un acento ligeramente argentino que lo acompañaría en todas sus actuaciones, nos dejó una filmografía impresionante.

Nacido como Arturo García Rodríguez en una familia acomodada de Mérida, Yucatán, Córdova tuvo una trayectoria inusual en el cine. Después de cursar estudios en los EE.UU., Argentina y Suiza, inicio su trayectoria profesional como periodista y locutor de radio. El cine mexicano de 1930 estaba empezando su andadura y necesitaba hombres guapos que, además, se expresaran bien, lo cual brindó a Córdova la oportunidad de actuar. La crítica pronto reparó en él, con lo que no tardó en dedicarse por completo al cine.

A principios de los años cuarenta, de Córdova fue uno de los actores más importantes de México, pero su éxito no se detuvo ahí. Un papel en la adaptación hollywoodiana de Por quién doblan las campanas le abrió camino en el cine americano, incluyendo films como El pirata y la dama. Por su primera película argentina, Dios se lo pague, recibió el premio al Mejor Actor de la Academia de Cine de Argentina, convirtiéndose allí también en una gran estrella. En España ofreció una de sus mejores actuaciones en Los peces rojos de José Antonio Nieves Conde.

El papel por el que de Córdova es más conocido en el mundo anglosajón es el de Don Francisco, en el film Él, la gran obra maestra mexicana de Luis Buñuel.

Sin embargo, si visualizamos Él en el contexto de otras películas de Córdova, nos damos cuenta de que Buñuel estaba utilizando a de Córdova por cualidades que ya habían definido al actor en varias películas anteriores. Guapo y sorprendentemente elegante, de Córdova era el burgués gentilhombre perfecto. Pero más allá de ese atractivo y de esa aparente calma exterior, siempre emanaba de él el indicio de algo profundamente inquietante, algo oscuro e incontrolable que eventualmente explotaría. Aunque se suele considerar el melodrama como un género femenino, con pasiones grandiosas y una estilizada expresividad, Arturo de Córdova era la encarnación perfecta de lo que podría ser considerado como el "melodrama masculino", con historias por lo general basadas en la desaparición inexorable del sentido de control del mundo (y, sobre todo, de las mujeres).

 

 

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