Fecha: 23-12-2014

Investigadores del CNIO tratan el infarto con una nueva terapia génica basada en la enzima telomerasa

La supervivencia tras un infarto de los ratones tratados con telomerasa aumenta un 17% respecto a los controles.

Imagen aumentada del corazón. Las células en color verde representan los cardiomiocitos que han sido sometidos a la terapia génica. La activación de la telomerasa confiere protección cardiaca tras un infarto agudo de miocardio. /Cnio
Imagen aumentada del corazón. Las células en color verde representan los cardiomiocitos que han sido sometidos a la terapia génica. La activación de la telomerasa confiere protección cardiaca tras un infarto agudo de miocardio. /Cnio

El trabajo publicado en "Nature Communications" ha sido dirigido por la Dra. María Blasco del CNIO, investigadora del Programa de Transferencia Tecnológica de la Fundación Botín y de Banco Santander, a través de la División Global Santander Universidades*. Asimismo, ha contado con la colaboración de varias Unidades del Programa de Biotecnología del CNIO, y con los grupos de la Dra. Bosch (Universidad Autónoma de Barcelona) y Dr. Wollert (Facultad de Medicina de Hannover, Alemania).

La enzima telomerasa repara daños celulares producto del envejecimiento, y ya ha sido usada con éxito en terapias que alargan la vida en ratones. Ahora se ha visto que también podría servir para curar las enfermedades asociadas a él. Aquí los investigadores han tratado por primera vez el infarto de miocardio con telomerasa, diseñando una innovadora estrategia: una terapia génica que reactiva el gen de la telomerasa solo en el corazón de ratones adultos, y logra así incrementar un 17 % la supervivencia de los animales tras un infarto.

Los corazones que expresan telomerasa muestran menos dilatación cardiaca, mejor función ventricular y cicatrices más pequeñas debidas al infarto, hechos concomitantes con un aumento en la supervivencia de un 17 % en comparación con los animales control. Además, todo apunta a que en estos corazones con telomerasa se están regenerando los cardiomiocitos -las células responsables de que el corazón lata-, un objetivo largamente buscado en las terapias post-infarto. La regeneración del músculo cardiaco contrarrestaría la formación de la cicatriz consecuencia del infarto, un tejido rígido que entorpece la función cardiaca y aumenta la probabilidad de fallo cardiaco.

Los autores recuerdan que el fallo cardiaco es la causa más común de muerte y enfermedad en todo el mundo, y que uno de sus principales factores de riesgo -de la enfermedad cardiovascular en general- es el envejecimiento: no solo provoca en el corazón cambios que lo hacen más propenso a fallar, sino que reduce su capacidad autoregenerativa. Por ello, la activación de telomerasa podría ser una estrategia terapéutica para prevenir el fallo cardiaco tras el infarto de miocardio. Y abre la puerta para el tratamiento de otras enfermedades asociadas al envejecimiento.

*Banco Santander, a través de Santander Universidades, mantiene acuerdos de colaboración con más de 1.100 universidades y centros de investigación de todo el mundo. Más información en www.santander.com/universidades

Ver noticia en: https://www.cnio.es/es/news/docs/Maria-Blasco-Nature-Comunications-18dic14-es.pdf

 

 

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