Fecha: 09-09-2010

Le Grand Monde, exposición individual de Mona Hatoum

Tras su estancia en Villa Iris, donde dirigió en julio un taller internacional, la Fundación Botín organiza en otoño Le Grand Monde, una exposición individual de Mona Hatoum (Beirut, Líbano, 1952).

Hatoum en el taller que dirigió este verano en Villa Iris. Foto: Joaquín Gómez Sastre.
Hatoum en el taller que dirigió este verano en Villa Iris. Foto: Joaquín Gómez Sastre.

Tras su estancia en Villa Iris, donde dirigió en julio un taller internacional, la Fundación Botín organiza en otoño Le Grand Monde, una exposición individual de Mona Hatoum (Beirut, Líbano, 1952). La selección de obras, realizadas en el curso de los últimos cuatro años (con la excepción de un dibujo), se ha realizado de acuerdo a la comisaria, Chus Martínez, quien señala que es "una exposición orientada a la vivencia colectiva y a la reflexión conjunta sobre la naturaleza crítica de la producción artística".

Después de su estancia en Santander al frente de quince artistas de varios países, Hatoum se convierte en protagonista de una muestra que permitirá apreciar porqué esta creadora es hoy una referencia obligada en el arte de este principio de siglo. Las dos obras que ocuparán el centro de la exposición son Hot Spot II, 2006 y Undercurrent (red), 2008.

La exposición se inaugura el jueves 7 de octubre y estará abierta hasta el domingo 9 de enero, en la sala de exposiciones que la Fundación Botín tiene en la calle Marcelino Sanz de Sautuola 3, en el centro de Santander.

Datos de la exposición LE GRAND MONDE

Inauguración: Jueves 7 de octubre, a las 20:00 horas. Acceso libre.
Fechas: Del viernes 8 de octubre al domingo 9 de enero 2011
Lugar: Sala de Exposiciones de la Fundación Marcelino Botín
Calle Marcelino Sanz de Sautuola, 3. Santander.
Horario diario: Lunes a domingo de 12:00 a 14:00 y de 18:30 a 21:30 horas.
Cerrado las tardes de Nochebuena y Nochevieja; víspera de Reyes y todo el día de Navidad y Año Nuevo.
Acceso: Entrada gratuita.
Se reserva el derecho de admisión.

La artista Mona Hatoum fijó su residencia en Londres en 1975, cuando la guerra estalló en Líbano. Su obra, que comprende performances y vídeos, instalaciones y esculturas, la ha hecho merecedora de la nominación al Premio Turner 1995 y a conseguir en 2008 el prestigioso Premio Rolf Schock que decide la Real Academia Sueca.  En 2010 ha ganado el Käthe Kollwitz Prize, un reconocimiento anual que concede la Akademie der Künste (Academy of Arts) de Alemania.

Ha expuesto en el Museum of Contemporary Art de Chicago, en el New Museum of Contemporary Art de Nueva York, en el Centre Georges Pompidou de París y en la Tate Modern de Londres, entre otros.

Su obra se caracteriza por reflejar su experiencia personal -el exilio, el dolor, la identidad, el destino- y por implicar al espectador provocando en él estas sensaciones contradictorias de atracción y rechazo. Manipula los objetos domésticos y el cuerpo humano, utilizando materiales diversos previamente seleccionados con mucha sensibilidad: industriales, naturales e incluso inmateriales (jabón, hierro ondulado, cuentas de cristal, pelo, recuerdos o imágenes).

Explicación de la comisaria, Chus Martínez, sobre la artista y las obras en exposición.

Sala de exposición Mona Hatoum, Fundación Botín
Sala de la exposición Mona Hatoum.

El trabajo de Mona Hatoum se desarrolla en el ámbito de la escultura aunque no se circunscribe al estudio de espacio y materia, sino que, a través de los elementos y las formas físicas, nos conduce hacía una reflexión que atañe a la condición de lo propio. Habitamos un mundo difícil de asir, complejo y minado por lugares comunes que se superponen constantemente, palabras e imágenes que crean una cacofonía que hace muy difícil al individuo, y más aún a una comunidad, encontrar su lugar. En el núcleo de este proyecto se encuentra la cuestión de los límites del lenguaje. Las obras, cada una desde un ángulo distinto, interrogan la diferencia entre los conceptos que generan el lenguaje, el habla común, y aquellos que se producen a través las obras. Aventurarse en la comprensión del mundo a través de cada trabajo es un ejercicio que nos ayuda a conquistar una intimidad con lo real y un sentido de la precisión que parecía perdido.

Las dos obras que ocuparán el centro de esta exposición son Hot Spot II, 2006 y Undercurrent (red), 2008, que dan cuenta de esta forma de pensar. Hot Spot II es un globo terráqueo de grandes dimensiones en el que meridianos y paralelos son barras metálicas sobre las que la geografía de cada continente se dibuja en neón.

El neón encendido nos devuelve una imagen del mundo incandescente. Las finas líneas de luz roja simbolizan conflicto. Un conflicto imposible de localizar en un solo lugar, en una región del mundo. Está en todas partes, por igual, emerge con la misma intensidad es homogéneo…. La imagen nos sitúa en la paradoja que existe entre lo pensado y lo vivido.

De un solo golpe, la obra activa una comprensión de la diferencia que existe entre saber que el conflicto existe, que tenemos acceso a múltiples formas de representación del mismo y la dimensión de lo que uno ha vivido, de lo que sabemos, de nuestra percepción, incluso dentro del caos, de que hay un orden. Al mismo tiempo, la obra no ilustra este segundo estadio de ninguna manera. Al contrario, el trabajo es el fruto de una toma de decisión: hacernos pensar en una imagen irrepresentable y contra el sentido común: que todo está en rojo. Sería erróneo referir este o cualquier trabajo a la necesidad de formular un juicio ético por parte del espectador. Esta operación tiene que ver con un interés profundo por la relación entre representación y abstracción. La imagen es clara, el globo aparece, el mundo está representado. Y, sin embargo, todo permanece en el ámbito de la construcción mental, más aún la total incandescencia. La perspicacia de una artista como Mona Hatoum es ayudarnos a dramatizar los límites de la imaginación, los límites de nuestra comprensión al fin y al cabo.

Este es tan sólo un ejemplo de lo que hemos querido en una exposición orientada a la vivencia colectiva y a la reflexión conjunta sobre la naturaleza crítica de la producción artística.

 

 

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