Fecha: 29-08-2011

Mi Colección de Emociones, una forma de vincular el arte con la educación emocional y social

Cerca de un centenar de niños de entre 7 y 11 años han pasado por el taller Mi Colección de Emociones, que tuvo lugar durante tres jueves de julio y otros tres de agosto.

La exposición con fondos de la colección de arte de la Fundación Botín ha sido este verano la guía de sus talleres para niños. Al igual que en años pasados fueron los viajes al Cosmos o el arte africano de Ife, este verano, el arte de coleccionar ha sido el nexo de unión para una actividad cuyo objetivo es el crecimiento artístico y emocional de los niños. Así, cerca de un centenar de niños de entre 7 y 11 años han pasado por el taller Mi Colección de Emociones, que tuvo lugar durante tres jueves de julio y otros tres de agosto, en una única sesión de hora y media conducida por la responsable de talleres de la Fundación Amaia Barredo.

La muestra Construyendo una Colección. Una interpretación de la Colección Fundación Botín ha servido para que estos niños reflexionen sobre su experiencia como coleccionistas de objetos y conozcan cómo se forma y clasifica una colección de arte. También para aprender a identificar y reconocer emociones en una obra de arte, en ellos mismos y en sus compañeros de actividad.


La actividad comienza con preguntas a los niños sobre sus colecciones y los sentimientos y objetivos que hay detrás de ello, como sus gustos o recuerdos. Esta afición o pasión no les es ajena, ya que todos los niños dijeron ser coleccionistas: de cromos, de chapas, de pegatinas, de piedras o de bichos. Después, se les hace pensar sobre el nombre de la actividad para dar pie a hablar de las emociones como la alegría, la tristeza, al sorpresa o el enfado.

Los participantes reciben un cuaderno en el que plasman lo que algunas de las obras les sugieren y les hacen sentir. Las obras que se trabajan son cuatro, las esculturas de Juan Muñoz que presiden el patio central, los cuadros del santanderino Juan Uslé, las estructuras del polaco Miroslaw Balka y las cerámicas de colores de la libanesa Mona Hatoum. Estas piezas han sido seleccionadas por la educadora por ser las que más fácilmente pueden despertar y sugerir emociones en los niños.

Las estatuas que miran hacia abajo, el callejón oscuro de madera, los trazos enroscados y las bolas de colores han despertado en los niños sensaciones tan dispares como alegría, soledad, miedo o angustia. Sus padres, invitados en la última parte de la sesión, han podido escuchar sus impresiones y ver cómo han dibujado o reinterpretado estas obras en el cuaderno que podrán seguir utilizando cuando visiten otras exposiciones.

Además de esta actividad, se han organizado cinco visitas didácticas para adultos, en horario de mañana y en martes. En total, se inscribieron ochenta personas.

Ver información sobre la exposición de Artes Plásticas de la Fundación Botín Construyendo una Colección y las actividades desarrolladas en torno a ella.

 

 

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