Fecha: 04-03-2015

Presentación del Estudio Huella hídrica y agua virtual de Cantabria

El 13 de marzo de 2015 el Gobierno de Cantabria, FCC-Aqualia y la Fundación Botín presentarán los resultados del estudio "Huella hídrica y agua virtual de Cantabria", desarrollado a lo largo de los últimos meses por el Observatorio del Agua de la Fundación Botín en colaboración con FCC-Aqualia.

Esta iniciativa tiene como objetivo poner de manifiesto el elevado valor social y económico del recurso hídrico para la región, así como el carácter de exportadora neta de agua virtual de Cantabria.

El acto de presentación de este estudio tendrá lugar en el salón de actos de la sede de la Fundación Botín en Santander (Calle Pedrueca 1) a las 11:30 horas. Programa e inscripciones aquí.

Huella hídrica y agua virtual de Cantabria

¿Qué es la huella hídrica y el agua virtual?

La huella hídrica, o huella del agua, es un concepto análogo al de huella ecológica. Sirve para cuantificar nuestro impacto sobre los recursos hídricos, o, en otras palabras, el volumen de agua dulce que consumimos en el desarrollo de cualquier actividad humana. Muy ligado a esta idea se encuentra el concepto de agua virtual, que representa el volumen de agua que ha sido necesario consumir para fabricar cualquier producto.

La huella hídrica nos permite distinguir entre agua verde, azul y gris. Por agua verde entendemos el agua de lluvia almacenada en el suelo en forma de humedad, de manera que puede ser libremente aprovechada por la vegetación. Los cultivos de secano y los bosques se sustentan únicamente de agua verde. Por su parte, el agua azul es el agua almacenada en ríos, embalses, lagos y acuíferos. El agua del grifo que llega a nuestras casas y el agua que se utiliza para regar los cultivos es siempre agua azul. Por último, el agua gris es el agua que contaminamos en el desarrollo de nuestras actividades.

Por ejemplo, producir 200 gramos de jamón serrano supone un consumo de alrededor de unos 1100 litros de agua, de los cuales más del 90% corresponden al agua necesaria para cultivar los piensos que el cerdo ingiere desde su nacimiento hasta su sacrificio. Decimos por tanto, que en 200 gramos de jamón hay 1100 litros de agua virtual. Como la inmensa mayoría del agua que consumimos está ligada a la producción agrícola y ganadera, el comercio de alimentos entre regiones implica necesariamente un trasiego de agua virtual. Así, la leche producida en Cantabria que se exporta a otras comunidades supone un verdadero 'trasvase' de agua virtual. Ideas como esta ayudan a poner de manifiesto cómo los recursos naturales de Cantabria repercuten en beneficio de todos.

¿Por qué un estudio de huella hídrica de Cantabria?

La gestión de los recursos hídricos es una realidad bastante más compleja que el propio ciclo hidrológico, ya que en ella intervienen multitud de factores sociales, económicos, culturales y medioambientales. Así, cada vez es más necesario disponer de herramientas que permitan aunar las perspectivas tradicionales con análisis más amplios, enfocados a vincular los usos del agua con la actividad económica y con la realidad social y geográfica de cada territorio.

Por otra parte, la planificación hidrológica se viene enfocando tradicionalmente en función de la oferta de agua y de las demandas de los usuarios y ecosistemas, refiriéndose casi en exclusiva al agua azul. De esta manera, cuando el agua escasea es frecuente pensar en términos de aumentar su disponibilidad mediante la construcción de nuevas infraestructuras o la incentivación de un consumo eficiente. Menos frecuente es considerar el papel del agua verde y cómo su comercio a través del intercambio de bienes y servicios puede contribuir a paliar el déficit de recursos en cada región.

El objetivo de este proyecto es por tanto llevar a cabo un estudio de la huella hídrica de Cantabria, estableciendo el impacto de la utilización de los recursos hídricos tanto a nivel de municipios como de comunidad autónoma, y buscando identificar posibles tendencias de interés. Asimismo, se pretende cuantificar el impacto del consumo de agua incorporada en los bienes y servicios producidos e intercambiados por Cantabria y determinar la huella hídrica generada en su territorio. Un trabajo de estas características contribuye a poner en valor una de las grandes riquezas que Cantabria posee en relación a la mayoría de las comunidades autónomas: el agua. Asimismo, permite identificar -y en su caso potenciar- aquellos sectores de actividad cuya rentabilidad social, económica y ambiental resulte óptima. Por último, los estudios de huella hídrica constituyen una herramienta eficaz para la divulgación científica y la concienciación de la sociedad sobre el más preciado de nuestros recursos naturales.

¿Qué sectores presentan una mayor huella hídrica en Cantabria?

Agricultura, silvicultura, bosques y pastos naturales son los principales responsables de la huella hídrica en el territorio cántabro. Así, la huella hídrica es mucho más acentuada en los municipios del interior que en la costa. Esto es plenamente consistente con la estructura demográfica de la región, caracterizada por la concentración de las localidades más pobladas en la costa -donde por tanto se concentra la mayor parte de la huella hídrica urbana e industrial, comparativamente mucho más pequeña que la del sector primario- y por la presencia de extensas superficies rurales en el interior.

Existe un fuerte predominio de la huella del agua verde, es decir, del agua de lluvia aprovechada directamente por las plantas. El agua verde supone más del 95% de la huella total de la comunidad autónoma. Puede hablarse, por tanto un patrón típico de regiones húmedas, donde la vegetación es naturalmente abundante y no requiere un suplemento de agua de riego para satisfacer sus necesidades evapotranspirativas. Esto explica la escasa importancia del regadío en la región, lo que contrasta con la mayor parte del territorio nacional. La abundancia de espacios naturales es uno de los activos -y de los atractivos- turísticos más importantes de Cantabria. No hay más que referirse a destinos tan sugerentes como el Parque Nacional de los Picos de Europa o el Parque Natural de Saja-Besaya, amén de los vistosos valles rurales que caracterizan el interior de la Comunidad Autónoma. Así, estos resultados ponen en valor el agua como capital natural y como recurso económico.

Por lo que respecta a la ganadería es necesario tener en cuenta que existe una huella indirecta derivada del consumo de pastos, muy extendido en la región. Esto quiere decir que existe la posibilidad de imputar una huella hídrica indirecta de unos 1 000 hm3 de agua verde al año la ganadería. En ese caso, el sector ganadero pasaría a sustituir a la agricultura como la segunda componente de la huella hídrica.

Exportaciones e importaciones de agua virtual

El territorio cántabro es exportador neto de agua virtual. Cantabria transfiere al exterior alrededor de 17 000 hm3 de agua virtual al año, de los cuales unos 15 500 van al resto de España y 1 500 al extranjero. Por el contrario, sus importaciones de agua virtual ascienden a unos 5 300 hm3, de los cuales 4 500 provienen del resto de España y el resto de otros países.

Tanto las exportaciones como las importaciones se corresponden principalmente con el sector primario, y más en concreto con los productos agrícolas, forrajes, animales vivos y productos alimenticios. Esto explica por qué es posible que tanto las exportaciones como las importaciones excedan de largo la huella hídrica total: hay que tener en cuenta que muchos de los productos que entran en estas categorizaciones, y muy especialmente los productos animales, a menudo 'engloban' varios años de huella hídrica antes de ser comercializados.

Se añade además la realidad de que son productos muy ricos en agua virtual. Por lo que respecta al consumo de agua virtual en los hogares, la mayor parte del consumo de agua virtual puede imputarse a los productos cárnicos, seguidos de aceite de oliva, lácteos y pan. Su elevado peso sobre el total responde tanto al hecho de que se trata de productos de consumo habitual como a la ingente cantidad de agua necesaria para su producción, sin que sea posible dar mayor peso a un factor sobre el otro.

Por término medio, cada cántabro consume alrededor de 1 615 m3 de agua virtual, lo que se traduce en unos 950 hm3 de agua virtual al año en los hogares. En otras palabras, cada Cántabro consume el equivalente a una piscina olímpica de agua virtual al año en forma de productos alimenticios. Otro importante consumidor de agua virtual es el sector de la restauración: se estima que el consumo total de la hostelería asciende a unos 5.000 hm3 al año, equivalente a casi toda el agua virtual importada por la región.

 

 

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