Fecha: 03-10-2007

Reflejos condicionados, exposición de Miroslaw Balka - Conditioned Reflexes, exhibition in Santander

La obra de Miroslaw Balka (Varsovia, 1958) supone una tentativa de reflexión sobre la necesidad de recuperar algunos valores que la sociedad actual deja de lado.

Es decir, la importancia de la memoria histórica, la crítica a la intolerancia, la conciencia de la mortalidad, el aprecio por las emociones y los afectos, con un lugar para la esperanza.
La sala de la calle Marcelino Sanz de Sautuola de Santander acogerá la obra de este artista polaco entre el 26 de octubre de 2007 y el domingo 6 de enero de 2008.

Solo show by Polish artist Miroslaw Balka, in which he delves into the secret regions of memory, history and death. Exhibition organized, produced and hosted by Fundación Marcelino Botín, Santander. Dates: 26 Octuber 2007 - 6 January 2008. Curator: Juan Vicente Aliaga.
 
Shss. Foto: Esteban Cobo
Shss. Foto: Esteban Cobo

La razón para presentar en Santander la obra de Miroslaw Balka se debe a su condición de director del taller anual de la Fundación Marcelino Botín, labor que lleva siempre añadida una exposición del artista en la estrategia de formación de la institución. Además, han pasado diez años desde la última gran muestra del artista Balka en España, en concreto en el Instituto Valenciano de Arte Moderno, y una revisión de la obra de este creador y de sus intereses se presenta muy necesaria.

La exposición Reflejos condicionados, transmite su actual mirada, una respuesta, en el sentido acción-reacción, a la historia, las historias que Balka está viviendo, la de su país Polonia- y la de toda Europa, escenarios en los que él se situa como ser humano y como artista, buscando en este segundo aspecto una acción terapeútica. Recuperar la memoria y difundirla es una forma de mantener vivo el pasado y aprender de él, enlazando con la propiedad curativa del Arte.

Como destaca el comisario, Juan Vicente Aliaga, con el paso del tiempo, el trabajo de Balka en el campo de la escultura, del dibujo, de la instalación, del vídeo también, ha ido evolucionando de lo complejo a lo sencillo en la simplicidad de los materiales y elementos que configuran su obra. A partir de 1990 las dimensiones corporales que utilizó en las primeras esculturas pierden su definición y se convierten en un conjunto de cifras que sirven para nombrar a sus obras. Se repiten con frecuencia dos números, a saber, 190 y 250.

El primero se refiere a la altura del propio artista; el segundo, a la dimensión dada por los brazos extendidos de Balka en posición vertical, una medida que indica crecimiento y también capacidad de alcance.

En Santander, Balka presenta siete obras que recogen sus preocupaciones como persona y artista. El breve vídeo titulado B, 2006, a partir de una experiencia acaecida en el campo de concentración de Auschwitz, es una reflexión sobre el significado cambiante de la memoria en relación al exterminio. Una contraposición entre las letras Arbeit Macht Frei (El trabajo te hace libre) inscritas en el campo y las risas de unos jóvenes indiferentes al lugar en el que se encuentran.

En otras obras de la Fundación Marcelino Botín, hechas con materiales frágiles, las alusiones a la muerte son continuas tanto en lo que tiene de indicación de la condición perecedera de la existencia humana como de referencias indirectas al pasado y a la historia de su país. Este es el caso de la obra Shsss, una de las piezas centrales de esta exposición, que se ha realizado en Santander con la colaboración y ayuda de Ane Miren Rodriguez y Marta Rebollo, esta última alumna del taller.
 
Miroslaw Balka. Foto: Esteban Cobo
Miroslaw Balka. Foto: Esteban Cobo

Es una guirnalda de apariencia festiva, pero con un trasfondo trágico, ya que esta formada por las esquelas que han publicado los diarios locales El Diario Montañés y Alerta en los pasados tres meses. Como explica el artista, es un papel endeble, que se endurece con engrudo, un símil con la vida diaria en la que adquirimos fortaleza de las flaquezas.

También podrá verse AAA-Rauchsignale (2007), una instalación formada por un video que muestra humo y dos contenedores de los que surge un ruido desagradable, todo ello envuelto en penumbra. La obra 250x205x30,30x7x27 es una plataforma de acero que se apoya en un cilindro, que el visitante puede subir, produciendo un fuerte ruido al bajar. Es un recuerdo al acceso a los trenes de la muerte y a lo inestable de la vida.

Son unas obras y una ambientación, en penumbra, en las que es importante la experiencia física del visitante, al acercarse, al pasar y hacer ruido, al perturbarse con un ruido molesto o una luz que se apaga.

El catálogo editado por la Fundación Marcelino Botín incluye el texto del comisario En terreno pantanoso y el texto La posibilidad de la luz, la trascripción de una conversación que tuvo lugar en julio, durante el taller, entre Juan Vicente Aliaga, el crítico alemán Julian Heynen y el artista. En ambos textos están las claves para comprender qué hay detrás de la obra de Balka. Así, este concluye explicando que la exposición en su conjunto es una invitación a reflexionar sobre la fragilidad de la vida, pero aspirando a alcanzar la luz.

Balka es un artista de larga y reputada trayectoria que representó a Polonia en la Bienal de Venecia de 1993. Su obra se ha expuesto en Suecia, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos, Japón, Italia, entre otros países. Confiesa ser uno de los pocos artistas de su generación que en cierto modo quiere recordar y explorar lo que oculta la memoria, y el interés que tiene cada vez mayor por el Holocausto.

La exposición de la Fundación Marcelino Botín es la primera de envergadura en España desde la que organizó el IVAM en Valencia en 1997.

 

 

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