Creatividad y tiempo para ensimismarse

Segundo texto de Susanne esta vez sobre la importancia del acto de ensimismarse.

Ensimismamiento: qué palabra más maravillosa, ¿verdad?

Cuando cierro los ojos y digo "ensimismamiento", me traslado mentalmente a la época del Romanticismo y contemplo a gente de otra época: poetas paseando tranquilamente por antiguos parques románticos que intentan poner en orden sus sentimientos y pensamientos y adquirir un sentido más profundo del mundo que les rodea. Aúnan el cielo y la tierra en sus corazones y en los corazones de los demás.

ensimismamiento
flickr.com/txanoduna (CC BY-NC-ND 2.0)

¡Qué distinta es esta imagen del día a día de nuestra vida escolar!

Cuando visito algún colegio como madre o investigadora, rara vez me encuentro con gente que tenga tiempo y casi nunca veo a gente reflexionando. Sin embargo, la palabra "escuela" deriva del término griego scholé, que… ¡significa reflexionar!

Recuerdo a mi profesor de biología. A lo largo de 4 semanas, estuvo llevándonos a pasear por el bosque una tarde a la semana. Lo único que teníamos que hacer era guardar silencio y contemplar el entorno mientras íbamos paseando. Al llegar a casa, teníamos que anotar y describir lo que habíamos observado. El paseo nos aguzaba los sentidos: ¡estábamos ensimismados!

Pasear por el bosque nos enseñó más cosas sobre el significado de la biología que cualquier clase en el aula; o, por lo menos, nos lo enseñó de un modo distinto. Recuerdo que después, de vuelta a clase y a los libros, esta experiencia real nos ayudó a comprender mucho mejor lo que estábamos estudiando. Resultaba mucho más sencillo y agradable retomar las tareas académicas. Comprendíamos con mayor facilidad el significado de lo que estábamos aprendiendo y sentíamos más curiosidad por la asignatura. Posteriormente, teníamos la sensación de dominar mejor la materia, porque al pasar tiempo en el bosque reflexionando y meditando, nos había revelado parte de sus secretos.

Cada uno de nosotros halló su propio vínculo personal con el bosque. Establecer un vínculo personal con un lugar o tema es la base de la creatividad y del pensamiento personal.

De ahí que yo personalmente considere que dedicar tiempo a reflexionar y ensimismarse es una oportunidad, no una pérdida de tiempo. Esta experiencia práctica nos ayudó a descubrir el significado de la asignatura que estábamos estudiando. Podría decirse que, en términos generales, la reflexión agudiza nuestros sentidos y sentimientos. Nos reconecta con nuestro entorno, y esta conexión constituye una base fundamental para la creatividad.

La creatividad conecta nuestros conocimientos y aquello que ya existe con algo nuevo. O, sencillamente, nos abre la mente a nuevas perspectivas; el simple hecho de reflexionar o ensimismarse hace que adquiramos otros puntos de vista.

Como docente, con independencia de la edad que tengan nuestros alumnos o de la asignatura que estemos enseñando, podemos dedicar tiempo al ensimismamiento. El ensimismamiento nos brinda un descanso mental que nos ayuda a desarrollar y a experimentar nuestra conexión con el mundo. Mediante él podemos desarrollar un punto de vista personal y aprender a confiar en nuestros pensamientos y conocimientos, permitiéndonos aportar nuevas e interesantes perspectivas a cualquier debate. Pero, para ello, necesitamos tiempo. Dedicar tiempo al ensimismamiento constituye la base de la creatividad.

Si os interesa profundizar más en este tema (o sobre cómo soñar despiertos, término con el que también se conoce esta experiencia), podéis consultar los siguientes enlaces:

https://www.en.globaltalentnews.com/reflection/science_presidents/4251/The-importance-of-daydreaming.html

https://www.psychologytoday.com/blog/the-power-daydreaming

Logo de Fundación Botín