El teatro como herramienta de crecimiento

Por Adolfo del Río. El arte, o cualquier disciplina artística, es un recurso maravilloso para desarrollar la inteligencia emocional, para canalizar y transmitir las emociones.

El teatro es un arte donde los actores y las actrices nos la jugamos constantemente, donde nos exponemos, donde ponemos todas nuestras miserias y grandezas, a través de los personajes, encima de la mesa. A través de los personajes integramos partes nuestras menos conocidas, recorremos caminos menos transitados y vivimos situaciones menos exploradas. A través de nuestra profesión crecemos y evolucionamos.

Teatro con Adolfo del Río, Fundación Botín

Y también ocurre el camino de vuelta; los actores y las actrices debemos estar en constante desarrollo y evolución para ponernos al servicio de nuestros personajes.
Es un beneficioso camino de ida y vuelta, de dar y recibir.

¿Por qué esta herramienta tan poderosa de crecimiento y desarrollo solo puede estar a disposición de los actores y actrices profesionales? El teatro es una herramienta poderosísima para conocerse y conocer a los demás, para entenderse y entender a los demás, para darse cuenta de los sentimientos y emociones, para aceptarlas, transitarlas y gestionarlas. Para desarrollar la escucha, para aprender a ver, a mirar y percibir a uno mismo y a los demás, y por lo tanto para aprender a relacionarse mejor.

En inglés actuar es TO PLAY, en francés JOUE, y en alemán SPIELEN. Las tres se traducen por JUGAR.

El teatro es una herramienta poderosísima para, a través del JUEGO, desarrollar la creatividad, superarse y aumentar la autoestima.

El teatro es una gran herramienta y un magnífico recurso para utilizar en la educación, crecimiento y desarrollo de los niños, que serán los adultos del mañana.

En el sistema educativo actual la mayoría de las horas lectivas están dedicadas al desarrollo de la parte intelectual; la mayor parte de las asignaturas están destinadas a adquirir y aprender conocimientos por medio del estudio.
Teatro con Adolfo del Río, Fundación Botín

Al mismo tiempo cada vez somos más conscientes de la necesidad de desarrollar la inteligencia emocional y de aprender a través de la experiencia, a través de la vivencia. Cada vez somos más conscientes de la importancia del conocimiento de nosotros mismos.

Y afortunadamente los encargados, o los responsables de la educación de los adultos del mañana; los educadores, son conscientes de estas carencias porque las han sufrido en su propio desarrollo, y las sufren a la hora de lidiar cada día con el programa educativo y con la carencia de medios que tienen a su disposición.

Son conscientes de la necesidad de herramientas para afrontar la importante tarea de educar a sus alumnos, y de la falta de recursos para acompañar y guiar a los niños y niñas en su crecimiento.

Y por esto están ávidos de actividades que les ayuden a completar su formación, a crecer como personas y, por lo tanto, como profesores o profesoras.

En la Fundación Botín estamos utilizando, dentro del programa Educación Responsable, el recurso del teatro con los educadores, para que luego ellos puedan poner su crecimiento y las herramientas adquiridas, al servicio de la educación y del desarrollo de sus alumnos.

Hacemos teatro jugando y jugamos a hacer teatro, para que luego los educadores puedan JUGAR con sus alumnos y acompañarles en su crecimiento.

Es una sensación maravillosa sentir en cada taller lo involucrados que están en su importante tarea, y la actitud que tienen a la hora de afrontar su gran responsabilidad.

Es emocionante ver como en cada taller juegan y se la juegan. Y ver como a través del teatro y del juego se transforman y evolucionan.

Es fascinante sentir que el teatro sirve, que el teatro TRANSFORMA.


Adolfo del Río, actor, profesor y director de teatro.




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