¡Dibujar "era" algo tan maravilloso como jugar a estar vivos!

Una contribución de Ana Angélica Albano, nuestra experta este mes.

Cualquier niño dibuja.

Tener un instrumento que deje una marca: un palo en la arena, la piedra en la tierra, el pedazo de ladrillo en el cemento, carbón en paredes y aceras, lápiz, un pincel con tinta en el papel… el niño que juega deja marcas, crea juegos, cuenta historias.

Mientras dibujan, los niños crean un espacio alrededor de ellos mismos, silencioso, concentrado o ruidoso, acompañado de comentarios y canciones. De juego.

Siempre un medio a tavés del cual expresar su propio mundo. "Dibujar es bueno para plasmar las ideas de la cabeza. Porque siempre que tenemos una idea, queremos agarrarla, jugar con ella y después dibujarla" comenta Eduardo de 8 años.

Los niños dibujan para hablar de sus miedos, de sus descubrimientos, de alegrías y tristezas. "Al principio dibujar era supertriste, ahora es más alegre" comenta Leticia de 7 años cuando acaba su serie de dibujos.

Dibujando el niño renueva su estado mental y es capaz también de recrear su historia, encontrando un final diferente para ello. En la frase anterior, la niña, sin tener una comprensión intelectual del proceso, muestra que ha cambiado.

En sus memorias "Vivir para contarlo" (2003) Gabriel García Marquez, ganador del Nobel de literatura en 1982 recuerda:

"La verdad es que yo no necesitaba entonces de la palabra escrita, porque lograba expresar con dibujos todo lo que me impresionaba. A los cuatro años había dibujado a un mago que le cortaba la cabeza a su mujer y se la volvía a pegar, como había hecho Richardine a su paso por el salón Olympia. La secuencia gráfica empezaba con la decapitación a serrucho, seguía con la cabeza sangrante y terminaba con la mujer que agradecía los aplausos con la cabeza puesta. Las historietas gráficas estaban ya inventadas peo sólo las conocí más tarde en el suplemento en colores de los periódicos dominicales. Entonces empecé a inventar cuentos dibujados y sin diálogos..."

García Marquez muestra cómo la experiencia con dibujos comienza de una forma natural, de la necesidad del niño por organizar su comprensión del mundo, como ocurre en el juego. Es interesante encontrar este tipo de recuerdo en un escritor, un artista de la palabra… Porque si cada niño dibuja, cuando la mayoría de ellos crece comienzan a decir "No sé dibujar", dejan de crear historias, ponen el cuerpo rígido y no cantan más.

Los dibujos que cuentan historias se olvidan, como los jueguetes viejos.

¿Es la pérdida de abilidad para dibujar y crear historias una consecuencia natural del crecer?

Cuando observamos cómo se diseñan los currículums podemos ver fácilmente el pequeño espacio que dejan para la creatividad tanto en artes visuales, drama, música, juego o danza. Desde los primeros años, la atención, en la mayoría de colegios se pone en el leer y escribir, en matemáticas y ciencias, con poca dedicación a la poesía de escribir y leer, o a la belleza de las ciencias…

Por lo tanto, vuelvo a las memorias de García Márquez. Tenía casi ochenta años y todavía recordaba los años de preescolar, subrayando la importancia de las experiencias estéticas en su infancia: "las maestras estimulaban los cinco sentidos mediante ejercicios prácticos y enseñaban a cantar. Con el talento y la belleza de la directora Rosa Elena Fergusson estudiar era algo tan maravilloso como jugar a estar vivos. Aprendí a apreciar el olfato, cuyo poder de evocaciones nostálgicas es arrasador. El paladar, que afiné hasta el punto de que he probado bebidas que saben a ventana, panes que saben a baúl, infusiones que saben a misa. En teoría es difícil entender estos placeres subjetivos, pero quienes los hayan vivido los comprenderán de inmediato."

Estimular los cinco sentidos, cantar y descubrir la belleza del mundo, puede ser la clave para potenciar la creatividad… mantener estos sentimientos vivos es un compromiso de por vida que los artistas y escritores hacen.

Podemos preguntarnos que pasaría si los profesores adquirieran el mismo compromiso… posiblemente la mayoría de niños en el futuro diría que estudiar, como dibujar ES algo tan maravilloso como jugar a estar vivos; y tal vez cuando fueran adultos, el placer de pintar, crear historias y cantar prevalece en ellos.

Referencias:

García Marquez,Gabriel. Living to Tell the Tale, New York, Alfred A. Knopf, 2003 (translated  from Spanish by Edith Grossman)

García Marquez,Gabriel. Vivir para contarla, Buenos Aires,Editorial Sudamericana, 2002

Fotografías por Ateliê: Iara Jamra

 

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